Como explica José Ramón Llorente, naturópata y presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular, y de Cofenat, en Valencia: “En la cultura popular todos hemos oído hablar de los beneficios del aceite de oliva, consumido sobre todo en ayunas, hoy podemos acompañar esta opción con los resultados de estudios que así lo corroboran”. Recalca este especialista que sus virtudes son:

Es antiinflamatorio y ayuda a adelgazar

Para el aparato digestivo y el hígado, su consumo en ayunas reduce la acidez gástrica, porque forma una película en la pared gástrica, favorece el tránsito intestinal, mejora la absorción de nutrientes, sobre todo calcio, magnesio, zinc y vitaminas del grupo B, optimiza el trabajo del hígado, la vesícula biliar y el páncreas. A nivel cardiovascular, disminuye el colesterol ‘malo’ y aumenta el ‘bueno’, además de que permite reducir la grasa abdominal y su carga en polifenoles hace que sea un potente antioxidante”.

El experto agrega que “facilita la pérdida de peso, gracias a una sustancia denominada oleiletanolamida, sintetizada en el intestino a partir del ácido oleico y que tiene un conocido efecto saciante. Sin olvidar una reconocida acción antiinflamatoria, gracias a un compuesto orgánico denominado oleocantal, probado con resultados muy exitosos en tumores del tracto digestivo”.

El aceite de oliva tomado en ayunas “debe ser de alta calidad, virgen extra y de primera presión en frío, cuanta más calidad, más riqueza en polifenoles y nutrientes. Su consumo no está limitado ni por edad ni por condición fisiológica alguna; de hecho debería estar presente en nuestra dieta de forma habitual”.

“El AOVE ha demostrado sus propiedades nutricionales en ayunas o en una tostada de pan en el desayuno siempre y cuando sea en crudo. Sí, en cambio, se sabe que puede contribuir a paliar el estreñimiento dado que puede tener un ligero efecto laxante tomado en ayunas”.

Fuente: Alimente