La Dieta Mediterránea, con el AOVE como uno de sus alimentos más emblemáticos, ha pasado las pruebas más difíciles de superar que son demostrar su adecuación nutricional (cubre todos los requisitos de micronutrientes, vitaminas y minerales), superar ensayos aleatorizados del mayor rigor, y mostrar alta sostenibilidad a largo plazo. En multitud de estudios epidemiológicos se ha demostrado que este patrón alimentario, con una tradición milenaria, es eficaz para reducir los riesgos de enfermedad cardiovascular y otras enfermedades crónicas, según ha puesto de manifiesto el doctor Miguel Ángel Martínez González, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.

En el marco de la exposición de su conferencia magistral “Dieta mediterránea y salud” durante el XLV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se ha celebrado del 21 al 24 de mayo en Valencia, Martínez ha recordado que “la Dieta Mediterránea ya ha demostrado la prevención de enfermedades cardiovasculares (infartos, derrames cerebrales, trastornos circulatorios en miembros inferiores, arritmias), y de otras como el cáncer de mama, la diabetes tipo 2, la depresión, el deterioro cognitivo (pérdida de memoria asociada a la edad avanzada) y la mortalidad prematura”. Respecto a las enfermedades reumáticas, a su juicio, “hay pocos estudios concluyentes, pero algunos apuntan indirectamente a que podría tener un efecto protector relevante en la prevención y mejora del pronóstico del lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide”.

En este sentido, la doctora Montserrat Romera Baurés, responsable de la Comisión de Comunicación de la SER, ha afirmado que “la Dieta Mediterránea puede tener también un efecto protector por sus propiedades antiinflamatorias, por su capacidad antioxidante, y por su efecto sobre la obesidad y el síndrome metabólico”.

Asimismo, según la especialista, “existe una asociación positiva entre la adherencia a este tipo de dieta y una menor prevalencia de artrosis. Se ha demostrado que una ingesta elevada de ácidos grasos omega 6 induce inflamación sinovial y deterioro del cartílago articular. Por tanto, la Dieta Mediterránea previene la inflamación, la destrucción del cartílago y produce una disminución de los ácidos grasos omega 6, a favor de los ácidos grasos omega 3. En pacientes con artritis reumatoide se recomienda seguir este patrón alimenticio por sus beneficios sobre la inflamación y el dolor, así como sobre las comorbilidades que la acompañan”. Además, -ha añadido- la adherencia a la Dieta Mediterránea se asocia con menores niveles séricos de ácido úrico y una menor probabilidad de gota.

Alimentos recomendados

Por otra parte, Romera, también reumatóloga del Hospital Universitario de Bellvitge, ha subrayado que “el AOVE es uno de los elementos más emblemáticos de esta dieta y muchos de sus efectos beneficiosos se han relacionado con su alto contenido de ácidos grasos monoinsaturados (AGM) y en sus componentes fenólicos.

El AOVE ha demostrado reducir el dolor, la funcionalidad y la calidad de vida en pacientes con artrosis. También hay estudios in vitro e in vivo que indican que el aceite de oliva y sus polifenoles pueden mejorar los síntomas las enfermedades inflamatorias inmunomediadas –como son la artritis reumatoide, el lupus y la psoriasis- actuando tanto a nivel local como sistémico y modulando varias vías moleculares”.

“Aunque no tenemos todavía el nivel suficiente de evidencia científica sobre los efectos beneficiosos de la Dieta Mediterránea para efectuar recomendaciones dietéticas específicas a los pacientes con enfermedades reumáticas, sí se sabe la importancia que tiene como perspectiva de salud”, ha concluido.

Cerca de 1 de cada 4 adultos en España sufre una enfermedad reumática, lo que supone en torno a 11 millones de personas en nuestro país, según confirman los datos del Estudio EPISER 2016 (Estudio de prevalencia de las enfermedades en la población adulta en España)

Fuente: mercacei.com