Fuente: Efe Salud

En España el consumo de aceite de orujo de oliva apenas supera el 15 %. Sin embargo, las propiedades de este aceite, que proviene de la oliva, lo hacen idóneo para frituras y podría incluso tener un efecto protector frente al alzhéimer, según estudios elaborados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

Para hablar del aceite de orujo de oliva lo primero que debemos saber es qué es y de dónde proviene. Se trata de un un lípido, un aceite vegetal comestible que procede del olivar, por lo que tras el aceite de oliva en cualquiera de sus variedades (aceite de oliva, aceite de oliva virgen, y aceite de oliva virgen extra), podría decirse que el segundo más saludable del mercado.

A pesar de elaborarse a partir de la misma materia prima, la parte de esta que se emplea no lo es.

Mientras para la elaboración del aceite de oliva, lo que se utiliza es el zumo de la aceituna -que representa un 20% de la misma-, para el aceite de orujo se emplea el alperujo, el 80% restante, compuesto por el agua, la piel, el hueso y los restos que quedan después de ser exprimida.

Aceite de orujo, el mejor para la fritura

Según un estudio elaborado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el aceite de orujo de oliva resulta idóneo para freír por sus propiedades, duración y rentabilidad.

Protector tanto del propio aceite, haciéndolo más duradero y estable, como de la salud, con efectos beneficiosos para el organismo. Con él, como demuestra el estudio, se obtienen frituras más saludables, crujientes y doradas.

A nivel nutricional, mientras el aceite de girasol solo tiene esteroles y toposferoles, el aceite de orujo tiene además otros compuestos bioactivos en cantidades bastante altas, como escolenos y alcoholes triterpénicos.